Esta es la típica galleta escocesa de mantequilla, que a mi tanto me cautiva, esta vez le puse coco para que me conquistara aún más si cabe.
Estas galletas llevan un azúcar de caña poco refinado, de un color dorado, más fina y con un olor muy peculiar, se llama Golden Caster. Pero sin duda, el ingrediente fundamental y primordial para esta receta, es la mantequilla, tiene que ser de muy buena calidad, de ello dependerá después su éxito para los paladares más exigentes.
INGREDIENTES
200 gr. de harina de repostería, 150 gr. de mantequilla sin sal de buena calidad, 100 + 40 gr. de azúcar Golden Caster, una pizca de sal, 40 gr. de coco rallado muy fino y unas gotas de esencia de coco.
PREPARACIÓN
En un bol se trocea la mantequilla casi fría, se añaden los demás ingredientes, (menos 40 gr de azúcar que se reserva para poner por encima) y con las yemas de los dedos se va amasando hasta formar una masa arenosa y después unimos bien formando una masa única.
Precalentar el horno a 160ºC.
Dejar reposar como mínimo 10- 15 minutos.
Estirar la masa entre dos papeles vegetales, no muy fina, se corta con un cortapastas y se le hace la forma característica, se coloca en la bandeja del horno con un papel vegetal, se le pone azúcar por encima y se hornea unos 15 minutos más o menos, según horno. No deben tostarse mucho, pero sí que estén crujientes.
Se dejan enfriar sobre una rejilla.
Si se hace en un molde rectangular de 21 x 28 cm, son estas las cantidades:
300 gr. de harina de repostería, 250 gr. de mantequilla sin sal de buena calidad, 200 + 20 gr. de azúcar Golden Caster, una pizca de sal, 80 gr. de coco rallado muy fino y unas gotas de esencia de coco.
En una bandeja de horno, se coloca papel vegetal y sobre este el molde; se extiende toda la masa alisándola lo más posible y se van rellenando todos los extremos.
Se hornea unos 25 minutos, a los 15 minutos se saca de horno y con un cuchillo se hacen las marcas por donde se van a cortar las galletas y con una esteca se hacen los agujeros. Se vuelve a meter en el horno hasta que estén ligeramente tostadas.
Cuando estén todavía tibias se cortan por las marcas, se le espolvorea el azúcar por encima y se dejan enfriar totalmente. Desmoldar y guardar en una lata o tarro hermético.





















































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